jueves, 5 de noviembre de 2009

HISTORIA DE LA INFANCIA.

Historia de la infancia
La atención a la infancia. El hallazgo de sus insuficiencias específicas
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Las distintas agresiones a la infancia que hemos mencionado en el apartado correspondiente coexisten, desde los más remotos tiempos, con un interés (diferente según las épocas y las culturas), por las necesidades del menor. Así, ya Platón y Aristóteles dedicaron su atención a los niños, fundamentada, como era habitual en la antigüedad, en el valor que se les atribuye como propiedad o patrimonio, como inversión o proyecto de futuro adulto.

"La preocupación por el estudio del niño no es un descubrimiento reciente. Ya existía en toda su complejidad hace milenios, como existían las matemáticas, la medicina y la astronomía. La historia de la educación y de la medicina muestran lo que en cada época se sabía del niño. Cicerón, Quintiliano y Plutarco, apoyándose en la sabiduría griega, expusieron con claridad los principios por los que debía guiarse la educación infantil en el mundo latino."
Buenaventura Delgado. Historia de la infancia. Ariel. Barcelona, 1998
"Las primeras referencias históricas relacionadas con el mundo de la infancia las encontramos en los Vedas, con capítulos dedicados a la higiene y cuidados del niño. En Mesopotamia el Código Hammurabi (2.250 a.C) es la primera legislación para la infancia, que recoge la protección del pueblo babilónico a los huérfanos. "
Raúl Trujillo Armas. Derechos del niño: evolución y perspectivas desde la pediatría social. Sociedad de pediatría social de la AEP, 2000. www.comtf.es
"El escriba Any aconseja a sus lectores casarse pronto y tener muchos hijos. El consejo era superfluo. Los egipcios amaban a los niños. (...) Si todos los niños gozaban de buena acogida, el deseo de tener un hijo era universal."
Pierre Montet. La vida cotidiana en el Egipto de los Faraones. Argos Vergara. Barcelona, 1983
El mensaje de Jesús de Nazaret (amplificado mediante la expansión del cristianismo), con la manifestación de su simpatía hacia los niños y defensa de la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos, supuso un hito importante en relación a la consideración de la infancia.
Pocos años después, el pedagogo hispanorromano Quintiliano (S. I) recogiendo la tradición griega, defendía la necesidad de tener una actitud positiva ante el recién nacido, observando sus aptitudes e inclinaciones, confiando en sus potencialidades, educándolo con cariño. Unas recomendaciones poco atendidas en su tiempo, recordadas por algún otro pensador a lo largo de los siglos, pero en general también con muy poca fortuna.
En el siglo IV, San Agustín (354-430), en sus "Confesiones", se queja de la enseñanza mediante azotes, y San Juan Crisóstomo (384-407), en "La vanagloria y la educación de los hijos", otorga una gran importancia a la primera educación.
A partir del siglo VII, la doctrina de Mahoma (570-632), al igual que el cristianismo, supuso también una mejora en la consideración de la infancia, primero entre las tribus y ciudades de la península Arábiga por las que se expandió su doctrina, y luego por los países que el Islam fue conquistando: Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del Norte de África.
Durante la Edad Media, el mundo islámico tiene una gran importancia. Por un lado, como conservador y transmisor de las obras clásicas griegas. Por otro, por las aportaciones de sus pensadores, y en relación a la infancia, especialmente en el campo de la pediatría. Por ejemplo, Ibn-al-Jazzar (979-980), en "El libro de la crianza del niño":
"(...) reconoce la influencia recibida del mundo griego, especialmente de Galeno, y desde estos conocimientos detecta la carencia de obras o tratados que recojan, de manera sistematizada, los conocimientos sobre el niño, es decir, indica la falta de una compilación global y sistemática sobre pediatría. El trabajo de al-Jazzar se puede considerar un trabajo pionero dedicado a la higiene y cuidado del recién nacido y a cuestiones sobre la nodriza, el ama de leche y la alimentación materna. Incluso dedica algunos capítulos para explicar las diferentes partes del cuerpo y la necesidad de su cuidado, y por último hay en su obra un capítulo sobre la formación del carácter y la educación moral."
Aurora Gutiérrez y Paloma Pernil. Historia de la infancia, itinerarios educativos. UNED. Madrid, 2004
Junto a Ibn-al-Jazzar hay que mencionar también, por sus aportaciones a los campos pediátrico, educativo o filosófico en relación a la infancia, a Ibn Miskawayh (932-1030), Algazel (1058-1111) y Avicena (980-1037).
Ramon Llull (1232-1315), en "Blanquerna", describe la educación ideal que un matrimonio ha de dar a los hijos. Alfonso X El Sabio (1221-1284), en "Las partidas", entre otros muchos aspectos expone las razones por las que se pueden criar a los menores: por ley natural a los hijos propios, por bondad a los ajenos, por motivos religiosos a los abandonados.
Erasmo de Roterdam (1469 - 1536), Juan Luís Vives (1492-1540), John Locke (1632-1704), François Fénelon (1651-1715), J.A. Comenio (1592-1670), José de Calasanz (1556-1648), Juan Bautista de la Salle (1651-1684), Vicente de Paul (1581-1660), desde diferentes perspectivas, en ocasiones contrapuestas, se refirieron a las características y necesidades de la infancia, los tres últimos preocupados por la educación de las clases más humildes.
J.J. Rousseau, con su obra Emilio (1762), representa un hito fundamental. Al menos teórico, ya que su incidencia sobre la vida de los menores tampoco fue en su tiempo especialmente significativa. Recogiendo las propuestas de Quintiliano, Rousseau reclamaba la atención solícita de los padres al menor, el fomento de los vínculos amorosos y la atención a la propia naturaleza infantil. En palabras del propio Rousseau:
"La naturaleza quiere que los niños sean niños antes de ser hombres. Si nosotros queremos pervertir este orden produciremos frutos precoces que no tendrán ni madurez ni sabor y pronto se marchitarán."

Son unos conceptos consolidados teóricamente y de forma general recientemente, pero todavía no asimilados plenamente en algunas sociedades o sectores sociales.
Rousseau también se preocupa por una costumbre ya denunciada en la Grecia clásica por Aristóteles, la de fajar a los niños recién nacidos durante los primeros meses de vida, en ocasiones hasta los dos años. La costumbre de fajarlos (como una momia, dejando sólo la cabeza descubierta), se debía a que creían que los miembros del recién nacido eran muy frágiles y que la forma de fortalecerlos era inmovilizarlos; creían que si no lo hacían de mayores no podrían sostenerse.

J.H. Pestalozzi (1746-1827) es otro referente importante. Dedicó gran parte de su vida al estudio y la atención de la infancia desvalida. Pestalozzi pretendía integrar a niños de escasos recursos a la vida social, a través de la enseñanza de un oficio. No concebía el educador como una figura autoritaria y pensaba que éste debía estar al servicio de las necesidades del alumno: tenía una gran confianza en las capacidades del niño.
María Montessori (1870-1952) y Ovidio Decroly (1871-1932) son los dos personajes más conocidos de toda una corriente que a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX supone una renovación tanto educativa como sanitaria en Europa y América.
Los avances realmente importantes, el gran salto adelante en relación a los derechos de los menores se empieza a producir muy recientemente, a partir del siglo XX. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de forma general, la Declaración Universal de los Derechos del Niño y, sobre todo, la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) han sido herramientas fundamentales para definir la aspiración a un mundo distinto, en el que el desamparo y las brutalidades históricas contra los menores (muchas persistentes en el presente bajo formas diversas) puedan empezar a superarse de forma global.
Llegar hasta el momento presente ha sido el resultado de siglos de mínimos avances, acelerados sólo muy recientemente. Un presente no obstante engañoso, o profundamente desigual: mientras parte de la infancia ha alcanzado una dignidad, un respeto y el acceso a unos recursos que sin duda hay que celebrar, otra parte sigue anclada en un pasado indigno, no solamente sumida en la pobreza, sino en muchos casos sometida a la más vil explotación (emocional, laboral o sexual). Muchas de las mayores brutalidades de la historia desgraciadamente perviven hoy en día, niños y niñas de distintas partes del mundo las sufren





















HISTORIA DE LA INFANCIA
LlOYD de Mause
La historia de la infancia a lo largo de los siglos no ha tenido desde el punto de vista pedagógico una biografía propia. Este libro trata de reflejar la realidad de la infancia a lo largo de las distintas épocas. No se trata de un libro de historia propiamente dicho, los autores, por medio de una serie de ensayos nos muestran esa realidad a veces cruel e inimaginable sobre el trato a la infancia. Sabemos de la infancia a través de diarios, pintura, literatura, legislación y escritos que han sido dejados como testimonio del cuidado de reyes, personajes significativos... Todo esto se plasma en una obra llena de realismo y complejidad. Un paso a paso sobre la realidad infantil desde la mirada psicológica.
Debemos tener en cuenta que este libro es un grupo de ensayos de diferentes autores. Cada uno aporta una visión de la vida infantil de una época relativa. Debemos adentrarnos en el mundo de la Psicología infantil comenzando por De Mause y su ensayo “La evolución de la infancia”, en el se tratan los siguientes temas:
• Pequeña introducción a la no existencia de una historia de la infancia como tal.
• Las relaciones paterno filiales marcadas por dos puntos de vista: Reacción proyectiva, reacción de inversión y reacción empática.
• Explica los comportamientos paterno filiales asignándoles una época histórica:
• Abandono: Desde el siglo IV-XVIII. Las relaciones que prevalecen en estos siglos son el abandono, infanticidio, intrusión. Trata temas como la lactancia por la “balia”, la empañadura, la costumbre de enviar a los niños con otras familias para que sirviesen de pajes, criados, clérigos...ect. Aparición de la figura del ama de cría y los problemas de muchas mujeres que se sostenían de esta manera matando sus hijos propios y cuidando los ajenos.
• Ambivalencia: Desde XIV-XVII. El niño es considerado un rebelde al que hay que enderezar acudiendo a todo tipo de castigos, tanto físicos como psíquicos. El castigo era casi siempre de tipo corporal y cuando se intentó limitar se empezó a encerrar a los niños en cuartos oscuros...
• Intrusión: XVIII. Se tiene un especial interés en el niño para modificar su Psicología. Se le considera un adulto incompleto y se le maltrata psicológicamente sometiéndolo a dura disciplina. Los abusos sexuales y el maltrato físico habían hecho mucha mella pero se comenzó con el psíquico. Aparición de relatos sobre pesadillas, alucinaciones, obsesiones provocadas por la presión a la que eran sometidos.
• Socialización: Desde s.XIX hasta mediados del XX. Con la llegada de las guerras y la revolución industrial el niño es considerado mano de obra barata. Se trata como un bien que se puede explotar.
• Ayuda: Mediados del XX. El niño sabe mejor que el padre lo que necesita en cada etapa de la vida.
Cabe destacar que los niños fueron utilizados como objetos sexuales por parte de los adultos. También la introducción de la castración y la circuncisión. El paradigma sexual será relevante y constante a lo largo de los siglos al igual que el infanticidio.
El segundo ensayo es de Richard B. y Lyman,Jr y se basa en los cambios que produjo la entrada de las religiones, desde la época Romana hasta la Edad Media. Distingue tres épocas: Romana, patrística y alto medieval.
Los Romanos aportan como positivo dos cualidades: tolerancia respecto del crecimiento lento y disfrute de la infancia como parte de la vida familiar, una mentalidad que se produce también en la antigüedad en general, resignación y fatalismo. Les preocupaba la fecundidad, la patria potestad y las normas de educación pero introducen una serie de leyes que muestran una conducta cruel con respecto a los niños.
La era cristiana no mejoró en absoluto el estado de los niños pero como nuevos adeptos desempeñan una función importante en el mundo cristiano. La responsabilidad del cuidado de los niños recae en el padre que debe educarlos en la virtud. Se tolera el castigo físico pero con mesura. En esta época toma gran relevancia el tema de los abusos que se llega a legislar. Se ve claramente la presencia del infanticidio y del abandono, no obstante la Iglesia comienza a presionar para que se promulgaran leyes que evitasen los males de los niños, incluido el aborto.
En la Edad media continúan los abusos pese a la presión de la Iglesia, cambia en esta postura el papel de la madre en la crianza. La Iglesia continúa castigando el aborto pero de manera menos severa.
El tercer ensayo de Mary Martin McLaughlin narra la experiencia de hijos y padres del siglo IX al XIII. Continúan en esta época la desatención, la explotación y el abandono de los niños unido esto a la alta tasa de mortalidad infantil y materna. Se produce en cambio un inicio en la no aceptación de estas prácticas aunque se seguía considerando al niño como una posesión. Las religiones surgidas en la época lejos de trasmitir un sentido de compasión actuaron como meros recriminantes a la conducta infantil. Sin embargo nace en esta época un sentido de ternura, compasión, capacidad para reconocer las necesidades por parte de algunos padres. En cuanto al nivel educativo cada clase social recibiría un tipo de instrucción. Desaparece la educación liberal, se elimina la educación física pues al cuerpo se le dan sólo castigo y disciplina.
El cuarto ensayo de James Bruce Ross nos introduce en la clase media italiana urbana del s.XIV a principios del XVII. Introduce el personaje de la “balia”, como destino de los bebés de la época. El regreso al hogar suponía un trauma para los infantes acostumbrados a la nodriza. Además deberá competir por el cariño materno con todos los demás miembros de la familia. Hay una gran problemática con el sistema familiar ya que se enviudaba pronto y se producían nuevas familias. La preocupación por los hijos de las viudas y sus padrastros y hermanastros fue muy patente en la época. La madre se convierte en el eje de la educación. Incide sobre los hábitos de los hijos, controla sus inquietudes, los educa para adaptarse ante la adversidad. El padre sólo entra en escena para los períodos de enfermedad y calamidades o cuando la salud de la madre impedía sus labores. Es relevante la aparición de la peste negra ya que modificó la vida de muchas familias. El padre imponía la disciplina y la corrección y esto era apoyado por la Iglesia y la sociedad. Esto se trasladaba al ámbito escolar donde prevalecían los palos y castigos.
El ensayo número cinco pertenece a M.J.Tucker y muestra la infancia en la Inglaterra de los siglos XV y XVI. En estos siglos los niños poseen la misma importancia que los seniles y las mujeres, la infancia era considerada un estado que hay que soportar y no gozar del mismo. Los niños eran considerados como la escala más baja de la jerarquía social. Si el niño era noble, lo más importante era el sexo. Predomina la idea del niño inocente sin actividad sexual y la apología del bautismo como liberador de las impurezas. La bonanza económica de la época hace que los niños reciban más cantidad de cuidados y educación.
Tucker se basa en su ensayo en cuatro aspectos fundamentales: Los cuidados físicos que se dispensan a los niños, la educación, el trabajo y el juego. Se produce en esta época el nacimiento de la de la pediatría moderna y se toman diversas precauciones tanto en el período de gestación como en los partos. Se introduce al varón en la sala de alumbramiento a mediados del siglo XVI y se toma ya como profesional la figura de la partera que debe suministrar una serie de cuidados tanto al niño como a la madre. La nodriza toma un papel importante pero surgían una serie de inconvenientes que favorecían el infanticidio. Se juzgan numerosos casos por esta época, lo que nos hace ver, la importancia que empieza a tener para la sociedad la figura del infante. La educación deja de ser un coto cerrado de la Iglesia pero posee todavía base religiosa. Los padres comienzan a mostrar interés por la educación de sus hijos y además esta serviría para el ascenso en la escala social. Se basa en una Educación humanista y clásica. A las niñas les era negada, pero las hijas de los nobles y las princesas tenían acceso a ella. En la época medieval se daba gran importancia al trabajo y hasta los más pequeños tenían sus tareas. Los adultos compartían todo con los niños incluso los juegos. La idea de que el niño se echaría a perder si no tenía disciplina, fue firme a lo largo de este período.
El sexto ensayo de Elisabeth Writh, nos especifica las pautas y tendencias de crianza de los niños de la Francia del siglo XVII. El mundo del niño estaba ligado a las mujeres por lo menos hasta los seis, siete años. La lactancia se convierte en una de las bases de la supervivencia y de que la nodriza ideal para el niño sería su propia madre. La justificación de la fajadura del infante era recalcada como una necesidad hacia la postura humana, es decir la regresión al estado animal. Otro motivo sería la debilidad del infante y la necesidad de abrigo. El inicio del desarrollo del sistema motor no era algo que se considerase natural, además el trasiego y el movimiento producían un ir y venir de enfermedades infeccionas que hacían el mantener a los niños aislados del entorno. El inicio del destete era marcado por la aparición de los dientes, se consideraba más o menos a los dos años. Esta etapa del destete dejaba al infante sin protección y más vulnerable al castigo corporal. Pero pronto se toma como poco efectivo y se inicia la manipulación por medio del miedo. Renace el ascetismo religioso que provoca una gran influencia en los hombres y mujeres instruidos a comienzos del siglo XVII. La potestad del padre empieza a ser considerable y aparecen leyes que permiten el asesinato de hijos no deseados. Serían pocos los hijos ilegítimos que gozasen del derecho a la vida y cada vez se instaura el abandono de los hijos para encontrar trabajo las mujeres como ama de cría.
La elevada mortalidad provocaba que se produjeses mezclas entre familias, ya que el patriarca volvía a contraer nupcias. Con el absolutismo y el individualismo puritano el padre comienza a perder poder sobre el hogar. En la educación fue donde más se notó esta reducción del mandato. Los educadores católicos impulsan la disciplina infantil, la conciencia.
Encontramos a continuación el ensayo número siete de Joseph E. Illick, sobre la crianza de los niños en Inglaterra y América del Norte en el siglo XVII. La natalidad y la fertilidad se ven mermadas en esta época con el auge de la contracepción. Son escritos ensayos y tratados sobre los cuidados en la infancia y el surgir de la Obstetricia(cuidados del embarazo y parto), destacan, Guillemeau y Thomas Phaer. El sentido religioso de la fecundidad materializa la profesión de las parteras. Se protege ante todo la integridad del infante y se aplican numerosas cesáreas. En esta época se habla del inconveniente de las nodrizas y se vuelve a la creencia que escuda la “ley del palo”.Ya a finales de siglo la época de la infancia se tendrá más en cuenta pero sigue habiendo esa antigua fascinación por la magia, lo religioso. El sentido de la Educación era muy valorado en la época, sobre todo en Inglaterra, como un camino hacia la sumisión de los niños para evitar la mala influencia del entorno.
El ensayo número ocho de John F.Walzer nos muestra a la infancia de América del Norte en el siglo XVIII. Se produce un cambio de actitud de los hijos con respecto de los progenitores y viceversa. El niño al hacerse adulto busca una independencia, esto provoca un cambio de actitud en los padres. Se reduce el infanticidio pero prosigue la costumbre de enviar al niño fuera del hogar: a una nodriza, escuela, un pariente o cuando ya son adultos se les encomienda a un maestro. Aparecen las guarderías como tal y muchos padres llevan a sus hijos, crece en esta época el rechazo hacia los hijos y por consiguiente se multiplica el abandono sin más. Pero se produce también un deseo inconfesable de aferrarse a los hijos incluso en la edad adulta. Esto es una contradicción que no ha sido posible explicar pero que se hace latente en este capítulo. Los padres y madres comienzan a tener un comportamiento más racional: juegan con los niños, apuntan sus cumpleaños, lloran su muerte... El puritanismo americano hizo mella en los padres de la época y los niños se consideraban como continuación de los progenitores. La religiosidad esta muy representada, durante una época los cristianos llamaban a sus hijos semillas y los consideraban como continuadores de su estilo de vida. El amor hacia el niño era entonces con un matiz de egoísmo.
La realidad de la infancia en la Rusia Imperial la plasma en el penúltimo ensayo, Patrick P.Dunn. En los primeros años de la época imperial se llevan a cabo una serie de propuestas para acabar o al menos frenar la mortalidad infantil: creación de hogares para huérfanos e hijos ilegítimos, manual para comadronas, y la exención de las madres lactantes a los severos ritos religiosos(ayuno). La supervivencia en los primeros años de vida dependía desde el nacimiento de la comadrona que le daba los primeros cuidados. De nuevo nos encontramos críticas sobre la fajadura y sobre la alimentación de los infantes. Los niños rusos solían ser criados de pecho. La sustitución de este por los alimentos sólidos constituía un aumento de la mortalidad. A parte de todos estos problemas el niños ruso podía sufrir grandes variaciones de temperatura, por rituales religiosos o como parte del endurecimiento. El comportamiento de los padres de esta época se marca por el distanciamiento de estos sobre los hijos. Por necesidad la mujer trabaja por lo que no puede estar muy vinculada a los pequeños. Es costumbre la utilización de una nodriza o los hijos mayores. Se imponía la hostilidad ante la cordialidad, utilizaban el castigo físico para corregir y educar a los hijos. Siguen los asesinatos e infanticidios y una actitud ante el comportamiento espontáneo muy restrictiva. Pero esta situación cambiaría cuando a los individuos se les dio un poco de autonomía, la experiencia escolar y el servicio al Estado, ya no se acepta la autoridad absoluta de los padres.
El desarrollo de la infancia en la clase media del siglo XIX cierra estos ensayos sobre la historia de la infancia. Priscilla Robertson nos ilustra esta realidad casi cercana, la aparición de unas necesidades para los niños. El parto continuará siendo un duro trance, tanto para la madre como para el niño. Se continúa con las amas de cría pero en Inglaterra no estuvieron tan de moda como en el resto de Europa. Segimos en una época de puritanismo religioso que nos lleva a falsos mitos que afectan a la higiene.Los castigos corporales pierden posiciones pero continúan y se añade el castigo psicológico. Durante el siglo XIX se amplió la responsabilidad del Estado ante los hijos ajenos, este siglo se puede considerar como el comienzo en que los poderes públicos empezaron a pensar en los niños como tales, con necesidades. Esto sería el inicio del cambio hacia la sociedad que conocemos.
VALORACIÓN
Las relaciones paterno-filiales han evolucionado a lo largo de la historia como si se tratase de un proceso cíclico en el que la infancia se ha visto influida por las transformaciones políticas, culturales, religiosas.
A la hora de poder valorar personalmente este libro resulta una tarea ardua y difícil pues lo expuesto en él conmueve a toda persona que se considere humana.
La complicación de este libro son los datos que se ven reflejados a lo largo de los ensayos y la mezcla de biografías. Puedo asegurar que leyendo el primer capítulo ya no haría falta continuar con su lectura, ya que, este capítulo refleja un resumen de todo lo que viene a posteriori.
La infancia tal como la conocemos sigue en este mismo camino pero dependiendo de la localización geográfica en la que nos encontremos y lo evolucionado de sus progenitores. Cansados como estamos de la mal llamada violencia doméstica no miramos hacia la violencia sobre los menores que existió, como es demostrado en este libro, y existe todavía. Cada día veo horrorizada situaciones que se escapan de la concepción infantil en la que yo me he desenvuelto. Padres que asesinan a sus hijos, madres que echan ácido porque su hija denunció los abusos del padre,...
Hablamos de la ablación y de la venta de órganos en el Tercer Mundo pero, ¿Y en nuestra sociedad?, ¿Somos tan civilizados como creemos ser?.
El 20 de noviembre de 1959 se produce en las Naciones Unidas la aprobación de los Derechos del Niño. Suponemos que no pasa por ser una situación anecdótica, pues se siguen vulnerando muchos de los derechos que en la Carta se exponen. Analizando dicha Carta, principio por principio, comprobamos la elaboración lógica de los mismos. En el Principio primero se aborda sobre la no discriminación de raza, sexo, religión, idioma, clase social.... El problema de la discriminación por clase social se da a lo largo de todo el libro aunque ni los reyes, ni los hijos de los nobles se libraban del trato vejatorio. En los siglos XV- XVI los niños poseen el mismo reconocimiento social que mujeres y seniles. El segundo Principio abarca las necesidades fundamentales de protección y la normativa legal para la aplicación de las mismas. En este ámbito a lo largo de la historia se legisló sobre el aborto o el asesinato de hijos ilegítimos pero no en si, por los derechos de los niños. Los Principios cuarto, quinto y sexto tratan sobre el derecho a la sanidad, alimentación, vivienda, tratamiento de las diferencias sociales y el reconocimiento de la obligación del Estado de proteger a los niños sin familia. El abandono era muy común de la época pero hoy en día aún perdura. El aumento de los embarazos no deseados en adolescentes menores de edad resulta alarmante. A pesar de acceder a la información sigue sin ser aprobada una modificación a la Ley del aborto, lo que se llama el cuarto supuesto: Económico-social. Los partidos políticos influidos por la presión de la Iglesia y de los colectivos Provida no dan cuajado una necesidad que la sociedad demanda. Esto ha hecho que se cree un gran negocio alrededor de este tema. Abortos habrá siempre, sería mejor hacerlos en las mejores condiciones sanitarias. El principio número siete trata sobre el derecho a la educación y lo que engloba la misma(juego, reconocimiento social..). La educación a lo largo de la historia ha sido diferente para la aristocracia y las clases altas que para las clases bajas. Los niños de la gente humilde se preocupaban por la supervivencia mientras que los de los de clase alta llevaban un sistema recto educativo y a veces chavacano inculcado por la Iglesia. Los ejemplos más importantes serían los diarios de Heroard( profesor de Luis XIII). Destacaré la obra de Comenius(1592-1670) “El arte de enseñar a todos”, inaugurando la escuela tradicional. Esto supone un avance en la educación pero no sería hasta los humanistas en el s.XIX cuando se produce el sentido universal de la escuela obligatoria, gratuita y laica. Aparecen las escuelas medias, realistas, técnicas y profesionales.
Los Principios octavo y noveno tratan sobre el rechazo ante todo tipo de abandono, crueldad y explotación. En el libro se ven las distintas etapas por las que pasa esta situación que perdura aún en nuestros días.
De Mause analiza históricamente lo que supone una evolución de maltratos exagerados a lo largo del tiempo. Los niños eran vistos como meros objetos y como material de recambio. Las agresiones físicas eran muy comunes e incluso el infanticidio, no es de extrañar que en esta sociedad continúen estos delitos puesto que todavía hay padres que suponen que los hijos les pertenecen.
La concepción histórica de la infancia me lleva a pensar en lo mucho que nos acercamos a los animales o lo poco que nos parecemos a la hora de proteger a nuestras crías. El abandono y la desolación son constantes a lo largo del tiempo y son vistos como una realidad aceptada. La Iglesia casi siempre está presente cuando nos referimos a represión y al refreno de las inquietudes del alma. Siempre se ha intentado ver la cara positiva de la Iglesia, pero no hay que olvidar los continuos casos de pederastia que se dan en el seno del Catolicismo (Véase el escándalo de la Iglesia Americana).
El problema de la retención y custodia ya era para nuestros antepasados un motivo para no dormir tranquilo. Antes utilizaban amas de cría, balias o mandaban a los hijos como pajes. En la sociedad que vivimos hay que pensar más de dos veces en dejar a una criatura con alguien. Hoy en día nada es seguro y a la vez no se puede pensar en que todo lo malo nos va a pasar pero debemos informarnos bien del trato y de las personas que cuidan de nuestros hijos. Las familias monoparentales, las excesivas horas de trabajo, han hecho que el ama de cría se convierta en una disciplina: Educación Infantil. A lo largo del libro se expone una realidad que se acerca a la problemática actual. Mediante una serie de artículos periodísticos, que comentaré a continuación, me servirán de apoyo para explicar que lo expuesto en el libro no es más que una evolución sobre los abusos e irregularidades que se cometieron sobre la infancia a lo largo del tiempo para hacer un agravio comparativo sobre la situación que se da en el libro y la actual. Según UNICEF, en España se ha producido un aumento de las redes de prostitución infantil y juvenil, sigue habiendo niños en las calles prostituyéndose y esto no se debe permitir a estas alturas. Los niños a lo largo de la historia siempre han sufrido las consecuencias de su desprotección. Abusos de todo tipo que siguen en la actualidad. Se presentará en un Congreso Mundial una serie de medidas a tomar con respecto a este tema. Debemos pensar que lo principal es la conciencia social que debemos adoptar ante esta gran problemática. Hoy se considera que los que realizan estos abusos son perturbados o enfermos mentales, que los abusadores han sido niños que en la infancia recibieron abusos. En mi modesta opinión no estoy tan informada sobre el tema como para opinar, sólo que hay que procurar alejar a esas personas de los niños porque vulnerarían su integridad.
La sociedad se reprime ante tantas noticias con las que nos bombardean y no saben que todo es un ciclo lógico que se repite a lo largo de la historia. El ser humano no es un ser metódico y perfecto. Recrimina sus impulsos pero no debemos olvidar que aunque somos racionales también somos animales. La respuesta yo no la conozco pero espero que la cordura embriague el mundo. Desde el punto de vista facultativo se ha intentado recalcar la importancia de la vigilancia sobre la infancia, la campaña de vacunas, la detección precoz de enfermedades.
Los cuidados sobre los recién nacidos han experimentado muchos cambios espectaculares en lo que respecta a la medicina, higiene, costumbres. Se ha montado una especie de industria del bebe. La aparición de los pañales de celulosa revolucionó y cambió el bienestar tanto de los progenitores como el de los niños. La creencia de que la leche materna es la más adecuada para los niños sigue haciendo mella en una sociedad en la que las jornadas laborales y el nivel de vida a veces impiden esta práctica. La implicación de los padres en la educación de sus hijos se vio cristalizad



















Historia; Teorías evolutivas o del desarrollo;
Desarrollo infantil;
Tendencias actuales.

1 Introducción
Psicología infantil, estudio del comportamiento de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia, que incluye sus características físicas, cognitivas, motoras, lingüísticas, perceptivas, sociales y emocionales.
Los psicólogos infantiles intentan explicar las semejanzas y las diferencias entre los niños, así como su comportamiento y desarrollos, tanto normales como anormales. También desarrollan métodos para tratar problemas sociales, emocionales y de aprendizaje, aplicando terapias en consultas privadas y en escuelas, hospitales y otras instituciones.
Las dos cuestiones críticas para los psicólogos infantiles son: primero, determinar cómo las variables ambientales (el comportamiento de los padres, por ejemplo) y las características biológicas (como las predisposiciones genéticas) interactúan e influyen en el comportamiento; y segundo, entender cómo los distintos cambios en el comportamiento se interrelacionan.
2 Historia
Tanto Platón como Aristóteles escribieron sobre la infancia. Platón sostenía que los niños nacen ya dotados de habilidades específicas que su educación puede y debe potenciar. Sus puntos de vista siguen hoy vigentes en la idea de las diferencias individuales ante una misma educación. Aristóteles, por su parte, propuso métodos de observación del comportamiento infantil, que fueron precursores de los que hoy aplican los investigadores. Durante varios siglos después, apenas hubo interés por el estudio del niño, al que se veía como un adulto en miniatura, hasta que en el siglo XVIII el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau se hizo eco de las opiniones de Platón, postulando que los niños deberían ser libres de expresar sus energías para desarrollar sus talentos especiales. Esta perspectiva sugiere que el desarrollo normal debe tener lugar en un ambiente no restrictivo, sino de apoyo, idea que hoy nos resulta muy familiar.

2.1 El estudio científico
En el siglo XIX, la teoría de la evolución dio un fuerte impulso al examen científico del desarrollo infantil. Darwin hizo hincapié en el instinto de supervivencia de las distintas especies, lo que provocó el interés por la observación de los niños y por conocer los distintos modos de adaptación al entorno, como medio también de conocer el peso de la herencia en el comportamiento humano. Estos estudios tuvieron un valor científico limitado por su falta de objetividad e incapacidad para describir adecuadamente los comportamientos observados, haciendo imposible su validación.
La investigación científica sobre el desarrollo infantil hizo grandes progresos a comienzos del siglo XX. Uno de los mayores estímulos sería la introducción, en 1916, por parte del psicólogo estadounidense Lewis Terman, del test de inteligencia conocido hoy como test de Stanford-Binet, que condujo a una serie de estudios sobre el desarrollo intelectual del niño. En la década siguiente, un grupo de científicos estadounidenses comenzaron a realizar observaciones de carácter longitudinal a gran escala de los niños y sus familias: el mismo niño era seguido, observado y examinado durante un cierto periodo de su desarrollo.
El psicólogo estadounidense Arnold Gesell creó un instituto de investigación en la Universidad de Yale con el único objetivo de estudiar a los niños, analizando su comportamiento a través de filmaciones. Además de introducir esta técnica, Gesell aplicó el método cruzado por secciones, en el que distintos niños son observados a varias edades diferentes, planteando por vez primera un desarrollo intelectual por etapas semejantes a las del desarrollo físico infantil.
Los resultados reunidos durante un periodo de veinte años ofrecieron información abundante sobre los esquemas y las cifras claves en el desarrollo evolutivo, del que también se señalaron pautas, según la edad, para una amplia variedad de comportamientos. Estas normas serían empleadas tanto por los profesionales de la educación como por los padres para valorar su desarrollo. El problema de estos estudios basados en la observación fue que, al tomar como punto de partida la evolución y la genética, no hicieron referencia en las variables ambientales, que fueron prácticamente excluidas de los trabajos sobre la inteligencia.
2.2 Estudios ambientales
Mientras la observación científica vivía sus mejores momentos, otros investigadores escribían sobre la función del ambiente en el desarrollo y comportamiento infantiles. Sigmund Freud hizo hincapié en el efecto de las variables ambientales en el desarrollo, e insistió especialmente en la importancia del comportamiento de los padres durante la infancia, fundando toda una corriente y estableciendo una serie de teorías básicas sobre el desarrollo de la personalidad que aún hoy influyen en los psicólogos infantiles.
El psicólogo estadounidense John B. Watson, uno de los fundadores y el principal representante del conductismo, insistió también en la importancia de las variables ambientales, en este caso analizadas como estímulos progresivamente asociados por condicionamiento a diferentes respuestas, que se aprenden y modelan al recibir refuerzos positivos (recompensas) o negativos (castigos), o simplemente desaparecen por la ausencia de refuerzos tras su ejecución.
Esta perspectiva, que tuvo en la década de 1950 un gran impacto en las investigaciones, negaba casi totalmente la influencia de variables biológicas o predisposiciones innatas. De esta forma la mente del recién nacido era una especie de ‘hoja en blanco’ sobre la que los diferentes comportamientos vendrían determinados por las circunstancias ambientales de determinadas experiencias, por lo que las diferencias entre los distintos individuos serían fruto únicamente de esas distintas experiencias. La escuela conductista reforzó los estudios experimentales e incorporó la psicología infantil a la corriente fundamental de la psicología. No obstante, aunque sus contribuciones al estudio del desarrollo fueron importantes, hoy su perspectiva se considera excesivamente simplista.
A comienzos de la década de 1960, la atención se volcó en los estudios del psicólogo suizo Jean Piaget, quien desde los años veinte había escrito sobre el desarrollo cognitivo del niño. Piaget denominaba a su ciencia como epistemología genética (estudio del origen del conocimiento humano) y sus teorías dieron lugar a trabajos más avanzados y profundos, con más entidad teórica en psicología infantil. Estos trabajos utilizan tanto métodos de observación como experimentales y, teniendo en cuenta el comportamiento, integran variables biológicas y ambientales. Podemos afirmar que la actual psicología evolutiva tiene sus orígenes en la teoría de la evolución darwiniana, pero también incorpora las preocupaciones de Watson y los conductistas por las influencias ambientales.
3 Teorías evolutivas o del desarrollo
Una teoría del desarrollo debe reflejar el intento de relacionar los cambios en el comportamiento con la edad cronológica del sujeto; es decir, las distintas características conductuales deben estar relacionadas con las etapas específicas del crecimiento. Las leyes que regulan las transiciones entre estas diferentes etapas del desarrollo también deben identificarse. Las principales teorías evolutivas son la teoría freudiana de la personalidad y la de la percepción y cognición de Piaget. Ambas explican el desarrollo humano en la interactividad de las variables biológicas y ambientales.
La teoría de Freud sostiene que una personalidad sana requiere satisfacer sus necesidades instintivas, a lo que se oponen el principio de realidad y la conciencia moral, representados desde una perspectiva estructural por las tres instancias de la personalidad: el ello (fuente de los impulsos instintivos), el yo (instancia intermedia, que trata de controlar las demandas del ello y las del superyó adaptándolas a la realidad) y el superyó (representación de las reglas sociales incorporadas por el sujeto, especie de conciencia moral).
El centro fisiológico de los impulsos instintivos se modifica con la edad, y los periodos de los diferentes centros se denominan etapas. El ‘ello’ de los recién nacidos, por ejemplo, alcanza la máxima satisfacción al mamar, actitud que define la etapa oral, primera etapa de las cuatro que permiten llegar a la sexualidad adulta. Freud integró así en su teoría las variables biológicas y las ambientales.
Por su parte, Piaget basa sus teorías sobre el supuesto de que desde el nacimiento los seres humanos aprenden activamente, aún sin incentivos exteriores. Durante todo ese aprendizaje el desarrollo cognitivo pasa por cuatro etapas bien diferenciadas en función del tipo de operaciones lógicas que se puedan o no realizar:
En la primera etapa, la de la inteligencia sensomotriz (del nacimiento a los 2 años aproximadamente), el niño pasa de realizar movimientos reflejos inconexos al comportamiento coordinado, pero aún carece de la formación de ideas o de la capacidad para operar con símbolos.
En la segunda etapa, del pensamiento preoperacional (de los 2 a los 7 años aproximadamente), el niño es capaz ya de formar y manejar símbolos, pero aún fracasa en el intento de operar lógicamente con ellos, como probó Piaget mediante una serie de experimentos.
En la tercera etapa, la de las operaciones intelectuales concretas (de los 7 a los 11 años aproximadamente), comienza a ser capaz de manejar las operaciones lógicas esenciales, pero siempre que los elementos con los que se realicen sean referentes concretos (no símbolos de segundo orden, entidades abstractas como las algebraicas, carentes de una secuencia directa con el objeto).
Por último, en la etapa de las operaciones formales o abstractas (desde los 12 años en adelante, aunque, como Piaget determinó, la escolarización puede adelantar este momento hasta los 10 años incluso), el sujeto se caracteriza por su capacidad de desarrollar hipótesis y deducir nuevos conceptos, manejando representaciones simbólicas abstractas sin referentes reales, con las que realiza correctamente operaciones lógicas.

4 Desarrollo infantil
Los diversos aspectos del desarrollo del niño abarcan el crecimiento físico, los cambios psicológicos y emocionales, y la adaptación social. Muchos determinantes condicionan las pautas de desarrollo y sus diferentes ritmos de implantación.
4.1 ¿Herencia o ambiente?
Todos están de acuerdo en que las pautas del desarrollo del niño están determinadas conjuntamente por condiciones genéticas y circunstancias ambientales, aunque subsisten vehementes discrepancias sobre la importancia relativa de las predisposiciones genéticas de un individuo. La investigación de este problema ha sido abordada varias veces a través del estudio comparativo de las semejanzas y diferencias entre gemelos monocigóticos (univitelinos), que crecen en ambientes distintos, y gemelos que han crecido juntos.
La hipótesis subyacente a estos estudios es que si la carga genética es determinante, los gemelos que han sido separados serán tan similares en la mayoría de los aspectos medidos como los que han vivido juntos. Esta hipótesis asume la existencia de una clara diferencia entre los ambientes de los gemelos separados, algo que parece bastante cuestionable. Excepto en algún caso en el que el entorno sea especialmente hostil, las pautas y las medidas del desarrollo físico y motor parecen estar genéticamente controladas, pero las investigaciones también indican que ambas variables, genéticas y ambientales, contribuyen al comportamiento intelectual.
También existe un componente genético en los caracteres de la personalidad como la introversión/extroversión, nivel de actividad o predisposición a las psicosis. Con relación a este último aspecto, debemos señalar que, aunque se ha avanzado bastante en la identificación de las causas genéticas de las enfermedades mentales, aún es necesaria una mayor investigación para comprender mejor cómo actúan los condicionantes genéticos en los niños normales.
4.2 Crecimiento físico
Por lo general, un recién nacido pesa 3,4 kilos, mide 53 centímetros y presenta un tamaño de cabeza desproporcionadamente mayor que el resto del cuerpo. En los tres primeros años el aumento de peso es muy rápido, después se mantiene relativamente constante hasta la adolescencia, momento en el que se da el ‘estirón’ final, menor, no obstante, que el de la infancia. Los estudios realizados muestran que la altura y el peso del niño dependen de su salud, disminuyendo durante las enfermedades para acelerarse de nuevo al restablecerse la salud, hasta alcanzar la altura y el peso apropiados.
4.3 Actividad motora
Entre el nacimiento y los 2 años tienen lugar los cambios más drásticos en este terreno. El niño pasa de los movimientos descoordinados del recién nacido, en el que predomina la actividad refleja, (por ejemplo, el reflejo de prensión, que si se roza provoca el cierre involuntario de los dedos de la mano formando un puño), a la coordinación motora del adulto a través de una serie de pautas de desarrollo complejas. Por ejemplo, el caminar, que suele dominarse entre los 13 y los 15 primeros meses, surge de una secuencia de catorce etapas previas.
La investigación muestra que la velocidad de adquisición de las capacidades motoras es determinada de forma congénita, y que en su aprendizaje no influye la práctica. No obstante, si el sujeto es sometido a restricciones motoras severas, se alterarán tanto la secuencia como la velocidad de este proceso.
Después de adquirir las capacidades motoras básicas, el niño aprende a integrar sus movimientos con otras capacidades perceptivas, especialmente la espacial. Ello es crucial para lograr la coordinación ojo/mano, así como para lograr el alto nivel de destreza que muchas actividades deportivas requieren.
4.4 Lenguaje
La capacidad para comprender y utilizar el lenguaje es uno de los principales logros de la especie humana. Una característica asombrosa del desarrollo del lenguaje es su velocidad de adquisición: la primera palabra se aprende hacia los 12 meses, y a los 2 años de edad la mayoría de los niños tiene ya un vocabulario de unas 270 palabras, que llegan a las 2.600 a la edad de 6 años. Es casi imposible determinar el número de construcciones posibles dentro del lenguaje individual. No obstante, los niños construyen frases sintácticamente correctas a los 3 años y construcciones verbales muy complejas a los 5 años.
Este extraordinario fenómeno no puede explicarse simplemente desde la teoría del aprendizaje, lo que ha llevado a establecer otras hipótesis. La más destacada es, posiblemente, la del lingüista estadounidense Noam Chomsky, quien planteó que el cerebro humano está especialmente estructurado para comprender y reproducir el lenguaje, por lo que no requiere aprendizaje formal, y se desarrolla al entrar el niño en contacto con él. Aunque los psicolingüistas del desarrollo no están de acuerdo con todos los conceptos de Chomsky, sí aceptan los sistemas lingüísticos mentales especiales. Aún hoy, los teóricos del lenguaje especulan con la relación entre el desarrollo cognitivo y el lenguaje, asumiendo que éste refleja los conceptos del niño y se desarrolla al mismo tiempo que sus conceptos son más profundos.
4.5 Formación de la personalidad
Las teorías de la personalidad intentan describir cómo se comportan las personas para satisfacer sus necesidades físicas y fisiológicas. La incapacidad para satisfacer tales necesidades crea conflictos personales. En la formación de la personalidad los niños aprenden a evitar estos conflictos y a manejarlos cuando inevitablemente ocurren. Los padres excesivamente estrictos o permisivos limitan las posibilidades de los niños al evitar o controlar esos conflictos.
Una respuesta normal para las situaciones conflictivas es recurrir a los mecanismos de defensa, como la racionalización o la negación (por ejemplo, rechazando haber tenido alguna vez una meta u objetivo específico, aunque sea obvio que se tuvo). Aunque todos hemos empleado mecanismos de defensa, debemos evitar convertirlos en el único medio de enfrentarnos a los conflictos. Un niño con una personalidad equilibrada, integrada, se siente aceptado y querido, lo que le permite aprender una serie de mecanismos apropiados para manejarse en situaciones conflictivas.
4.6 Inteligencia y aprendizaje
La inteligencia podría definirse como la capacidad para operar eficazmente con conceptos verbales abstractos. Esta definición se refleja en las preguntas de los tests de inteligencia infantiles. Dos de los más conocidos, el Stanford-Binet y el Weschler Intelligence Scale for Children (más conocido por WISC, versión infantil de la WAIS -Weschler Adult Intelligence Scale-, la prueba individual de inteligencia más famosa) se usan tanto para medir el desarrollo intelectual del niño como para predecir sus resultados académicos. Debido a que el aprendizaje escolar depende, al parecer, de la capacidad de razonamiento verbal, el contenido de estos tests es muy apropiado, como demuestra la relación que hay entre los resultados de los tests de inteligencia y el éxito escolar. Sin embargo, las predicciones basadas exclusivamente en los tests de este tipo resultan imperfectas, porque no miden la motivación y el conocimiento sobre las capacidades necesarias para el éxito escolar es incompleto. Por otro lado, se ha cuestionado que los tests de inteligencia sean apropiados para niños de minorías étnicas, que pueden no responder adecuadamente a ciertos ítems debido a diferencias culturales o a la falta de comprensión del lenguaje empleado, más que por una deficiencia intelectual. Por ello, los tests de inteligencia deben interpretarse con sumo cuidado, dentro de un proceso de evaluación psicológica completo y profesional, y nunca de forma aislada, con capacidad explicativa y/o predictiva absoluta.
4.7 Relaciones familiares
Las actitudes, valores y conducta de los padres influyen sin duda en el desarrollo de los hijos, al igual que las características específicas de éstos influyen en el comportamiento y actitud de los padres.
Numerosas investigaciones han llegado a la conclusión de que el comportamiento y actitudes de los padres hacia los hijos es muy variada, y abarca desde la educación más estricta hasta la extrema permisividad, de la calidez a la hostilidad, o de la implicación ansiosa a la más serena despreocupación. Estas variaciones en las actitudes originan muy distintos tipos de relaciones familiares. La hostilidad paterna o la total permisividad, por ejemplo, suelen relacionarse con niños muy agresivos y rebeldes, mientras que una actitud cálida y restrictiva por parte de los padres suele motivar en los hijos un comportamiento educado y obediente. Los sistemas de castigo también influyen en el comportamiento. Por ejemplo, los padres que abusan del castigo físico tienden a generar hijos que se exceden en el uso de la agresión física, ya que precisamente uno de los modos más frecuentes de adquisición de pautas de comportamiento es por imitación de las pautas paternas (aprendizaje por modelado).
4.8 Relaciones sociales
Las relaciones sociales infantiles suponen interacción y coordinación de los intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de comportamiento social a través de los juegos, especialmente dentro de lo que se conoce como su ‘grupo de pares’ (niños de la misma edad y aproximadamente el mismo estatus social, con los que comparte tiempo, espacio físico y actividades comunes). De esta manera pasan, desde los años previos a su escolarización hasta su adolescencia, por sistemas sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus valores y en su comportamiento futuro. La transición hacia el mundo social adulto es apoyada por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de iguales, donde se atribuyen roles distintos a los diferentes miembros en función de su fuerza o debilidad. Además, el niño aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver conflictos entre individuos. La conformidad (acatamiento de las normas del grupo social) con este grupo de pares alcanzará su cota máxima cuando el niño llegue a la pubertad, a los 12 años aproximadamente, y nunca desaparecerá del comportamiento social del individuo, aunque sus manifestaciones entre los adultos sean menos obvias.
Los miembros de los grupos de pares cambian con la edad, tendiendo a ser homogéneos (del mismo sexo, de la misma zona) antes de la adolescencia. Después pasan a depender más de las relaciones de intereses y valores compartidos, formándose grupos más heterogéneos
4.9 Socialización
El proceso mediante el cual los niños aprenden a diferenciar lo aceptable (positivo) de lo inaceptable (negativo) en su comportamiento se llama socialización. Se espera que los niños aprendan, por ejemplo, que las agresiones físicas, el robo y el engaño son negativos, y que la cooperación, la honestidad y el compartir son positivos. Algunas teorías sugieren que la socialización sólo se aprende a través de la imitación o a través de un proceso de premios y castigos. Sin embargo, las teorías más recientes destacan el papel de las variables cognitivas y perceptivas, del pensamiento y el conocimiento, y sostienen que la madurez social exige la comprensión explícita o implícita de las reglas del comportamiento social aplicadas en las diferentes situaciones tipo.
La socialización también incluye la comprensión del concepto de moralidad. El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberghas demostró que el pensamiento moral tiene tres niveles: en el inferior las reglas se cumplen sólo para evitar el castigo (nivel característico de los niños más pequeños), y en el superior el individuo comprende racionalmente los principios morales universales necesarios para la supervivencia social. Hay que tener en cuenta que la comprensión de la moralidad a menudo es incoherente con el comportamiento real, por lo que, como han mostrado algunas investigaciones empíricas, el comportamiento moral varía en cada situación y es impredecible.
5 Tendencias actuales
Los psicólogos infantiles continúan interesados en la interacción de los condicionantes biológicos y las circunstancias ambientales que influyen en el comportamiento y su desarrollo, en el papel de las variables cognitivas en la socialización, especialmente en la adopción del rol sexual correspondiente, y en la comprensión misma de los procesos cognitivos, su adquisición y evolución. Actualmente, los psicólogos están de acuerdo en que determinados factores biológicos de riesgo, como el peso escaso en el momento del nacimiento, la falta de oxígeno antes o durante el mismo y otras desventajas físicas o fisiológicas son importantes en el desarrollo y en el comportamiento posterior del individuo. Diversos estudios longitudinales tratan de determinar cómo los factores de riesgo afectan a las experiencias infantiles, y cómo las diferencias en estas experiencias afectan a su comportamiento. Estas investigaciones aportarán nuevos métodos de ayuda a los niños con factores de riesgo para un mejor desarrollo.
Por otro lado, la función de las variables cognitivas en el aprendizaje de los roles sexuales y los estereotipos sobre las diferencias sexuales entre los niños están en proceso de investigación, aunque sólo se han localizado pequeñas diferencias: por ejemplo, las niñas suelen ser mejores en las actividades que requieren capacidades verbales, y los niños en las que dependen de capacidades matemáticas; tampoco está claro cómo interactúan las condiciones innatas con las circunstancias ambientales para producir tales diferencias. Los roles sexuales se han definido nítidamente en nuestra cultura, pero la presión favorable para el cambio de estas pautas está rompiendo poco a poco los estereotipos, permitiendo que un individuo, con independencia de su sexo, cambie o adapte su comportamiento a las exigencias de las situaciones específicas con las que se enfrenta.
Gran parte de las investigaciones actuales en psicología del desarrollo o evolutiva tratan de identificar los componentes cognitivos (la memoria o la capacidad de atención) empleados en la resolución de problemas. Algunos psicólogos estudian la identificación de los procesos que se presentan durante la transición de un nivel de pensamiento a otro en el desarrollo del individuo. Otras áreas de investigación hacen referencia a los componentes cognitivos de la lectura y el cálculo.
Se espera que todas estas investigaciones conduzcan a la mejora de los métodos de enseñanza escolar y de educación especial.

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