jueves, 10 de diciembre de 2009

Y LA HERENCIA, PARA QUÉ...

Alumna: Rosalba Islas Hernández

1° I

Tema 1 La formación de vínculos afectivos y de relaciones sociales durante la primera infancia

El comportamiento materno como interlocución

¿Cómo influyen la herencia y las interacciones sociales que el niño establece con sus cuidadores en el desarrollo de competencias sociales y afectivas? La herencia influye porque el niño al nacer es esencialmente un ser social, viene preadaptado para enfrentarse a aspectos del entorno en el que ha nacido. Trae estos dos aspectos: el estructural, posee ciertas estructuras corporales que le permiten vincularse con otros miembros de la especie como por ejemplo la boca; el otro es la compatibilidad funcional porque su comportamiento se organiza de modos especiales a través del tiempo, en las pautas temporales de la mirada entre el bebé y el adulto son las mismas de intercambios de una conversación entre adultos, lo cual es una característica universal de la especie humana.
La madre es quién refuerza principalmente estas características hereditarias mediante su interacción con él, a través de la continua estimulación de comunicación coordinada.

¿Qué papel desempeña el niño y la adre en la adquisición y desarrollo de capacidades afectivas y de relación social? La madre tiende a moldear algunos aspectos del comportamiento que el niño ya trae desde el nacimiento además sus funciones deben ajustarse a aspectos de su entorno social. La mayoría de las interacciones madre-hijo están basadas en un patrón abierto-cerrado en el que los dos se turnan para asumir el papel de actor y espectador, ambos se dirigen mutuamente. El ejemplo de un primer diálogo madre-hijo es el amamantamiento porque durante las descargas de la mamá por lo general están quietas y en las pausas se mueven, acarician al niño y le hablan. Por lo que una mamá se permite a í misma ser controlada por su bebé. También cuando una madre intenta que el bebé se interese por algún objeto lo retira y lo acerca; hay una interacción sincronizada, al darse un estimulo y esperar una respuesta. Así poco a poco el niño refuerza su aprendizaje sobre el diálogo se da cuenta de que hay reciprocidad al interactuar con otras personas y que su conducta da lugar a determinados comportamientos o respuestas; ejemplo, si llora sabe que su mamá vendrá a calmarlo. La madre favorece el comportamiento social del niño; creando múltiples y variadas interacciones de diálogo mediante varias técnicas.

¿Qué opinión tiene acerca de que todos los niños a determinado edad deben pasar por pautas establecidas universalmente en el desarrollo social y afectivo, y que aquellos niños que no cumplen esta condición pueden presentar retrasos o anomalías en su desarrollo?

Está de acuerdo por que efectivamente los niños ya traen determinados aspectos que le permiten desarrollar sus competencias afectivas y sociales pero si el bebé no recibe una estimulación y demostración de afecto adecuada el niño en su desarrollo posterior manifestara problemas al relacionarse con los demás quizá sea muy reprimido, tímido o demasiado comunicativo.


La influencia del padre y de la madre en el desarrollo del niño


La formación de vínculos entre padres e hijos.

En la primera infancia se desarrolla el apego con las personas con las que el recién nacido tiene más contacto porque poco a poco va reconociendo y memorizando rostros a partir del segundo o tercer mes, esto ayuda a formar la seguridad y la afectividad en él.


Los papeles diferenciados de las figuras de apego

Aunque ambos padres pueden responder a las necesidades del pequeño, generalmente la madre es quién asume esta responsabilidad por lo cual con ella forma más vínculo de apego y en menor medida con otras personas como el padre o los cuidadores sustitutos

La mayoría de los niños de seis u ocho meses buscan refugio en sus madres cuando tienen alguna dificultad porque la mayor parte del tiempo están con ellas.


La influencia materna y paterna en el desarrollo de la identidad sexual.

En el segundo año de vida el padre tiende a dirigir más su atención a los niños al mismo tiempo ellos buscan el contacto con él y en menor medida con sus madres.

La identidad sexual se establece durante los dos o tres primeros años de vida. Cuando falta la figura paterna los niños pueden tener dificultades para establecer los roles masculinos mientras que las niñas a veces suelen no mostrar preferencias, pero algunas veces se dirigen más a las madres. Por tanto cada uno de los padres orienta a sus hijos en función de su sexo.

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